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  • Foto del escritorNatalia Mendoza Ballesteros

Comparte tu conocimiento pero no obsequies tu ADN


 

Una vez alguien muy interesado en mi trabajo me pregunto ¿Cuéntame tú cómo trabajas? A lo que yo le respondí, con gusto te cuento yo que hago, pero el cómo hace parte de mi secreto de marca personal y es algo que no comparto; no me malinterpreten soy una fuerte partidaria de que el conocimiento es para compartirlo y para expandirlo junto a más personas que quieran aprender y a la vez nosotros aprender de ellos, pero una cosa es compartir el conocimiento y otra muy diferente es compartir nuestro ADN.

Uno de los errores más grandes que se cometen cuando ofrecemos un servicio es no tener claro como servicio qué nos diferencia, cuál es ese ADN que nos hace únicos, por qué nos eligen las personas, el cómo llegamos a donde estamos ahora y que nos hace lo que somos como servicio y es ahí donde podemos cometer el error de confundir el compartir el conocimiento con compartir el cómo de ese conocimiento.



Cuando emprendemos con nuestra marca personal, especialmente cuando de compartir conocimiento se trata, ese ADN, esa personalidad nuestra en combinación con nuestro conocimiento y nuestra experiencia es lo que hace que conectemos con las demás personas y que estas quieran aprender más de nosotros; hace unos días les preguntaba en mi post de jueves ¿Qué secreto guardan sus marcas? Y les comentaba que así como las recetas tienen su toque secreto, las marcas también tienen aspectos que hacen parte de sus procesos internos que únicamente conocen quienes están dentro porque de ese secreto partimos luego de mucha experiencia para saber exactamente que debemos hacer para ser lo que somos y entregar al mercado el resultado a manera de producto; en los servicios no es diferente, podemos ofrecer nuestro conocimiento, nuestra experiencia, llevar a otros a adentrarse en nuestra área pero el cómo lo hacemos, esa receta que luego de años de trabajo construimos, encontramos y perfeccionamos debe quedarse con nosotros por dos motivos fundamentales:


  • El primero es porque ese ADN es lo que nos diferencia fuertemente, si fácilmente le damos ese secreto a los demás, ¿Cómo nos diferenciaremos de los demás competidores?


  • Y el segundo, porque debemos permitir a los demás encontrar su esencia, podemos hablar de lo mismo y trabajar en lo mismo, pero cada quien tiene el derecho a encontrar ese ADN, a encontrar lo que lo hace diferente y darle su toque personal, el conocimiento si bien es para compartirlo, también es para ayudar a otros a volar en sus términos, entendiendo que cada quien tiene su luz propia y hay espacio para todos de brillar, porque jamás una luz será igual que la otra.


Al final cuando encontramos ese cómo, ese ADN es cuando entendemos que aunque hagamos lo mismo no lo hacemos de la misma forma y es cuando pueden surgir alianzas maravillosas, colaboraciones que le den fuerza a nuestra área de experticia, que nos permita llegar a más personas y construir una comunidad que le de valor desde el ADN de cada uno.

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