• Business á la mode. Natalia Mendoza B.

El yo real y el yo ideal de toda marca


Alguna vez le has preguntado a tus clientes, ¿tu marca qué significa para cada uno de ellos? ¿por qué deciden regresar a tu marca? o mejor aún ¿qué sienten cada vez que usan tu marca?





Cuando creamos una marca buscamos darle una identidad, un ADN, unos valores y toda una serie de características con el objetivo de ser diferentes en el mercado, resaltar y que nos identifiquen con aquello que somos como marca apelando a una emotividad que es lo que finalmente en conjunto con todo lo demás nos permite hablar del aspecto aspiracional, porque no basta únicamente con ser diferentes debemos ser una marca deseable, una marca que tenga un significado para nuestros clientes y aunque en un post pasado les había hablado acerca de la importancia del aspecto aspiracional en una marca es pertinente repetir lo que significa la palabra aspiracional y es el deseo interno que tienen las personas para conseguir algo que consideran es importante para ellos, y es ahí donde las marcas muchas veces pierden el rumbo de lo aspiracional, porque no se trata de agradar a todo el mercado se trata de saber llegar a ese mercado objetivo que se identifica con nosotros y también aquel mercado que nos desea y que sueña con hacer parte de nuestra marca.

Es aquí donde encontramos entonces la existencia de dos tipos de “yo” en las personas, el yo real y el yo ideal que todos sin excepción alguna tenemos dentro nuestro y que al momento de tener una marca debemos entenderlos para entender nuestro mercado y saber cómo acercarnos a ellos:

  • Yo real: este tipo de yo hace referencia a quienes somos, como nos vemos cada uno de nosotros en nuestro diario vivir.

  • Yo ideal: Hace referencia a como yo me veo o me imagino que soy en relación a lo que me gustaría ser, en relación a mis sueños, necesidades y emociones; es lo que yo quisiera ser o como me gustaría verme a mí.

Al construir un ADN, una identidad, construimos un significado para nuestros clientes, transmitimos una experiencia que los conecta con nosotros más allá de un producto y es precisamente la construcción de esa identidad y de ese significado que logramos como marca responder a la existencia de esos dos “yo” que habitan en cada uno de nuestros clientes y de las personas que diariamente vemos en el mercado entendiendo que:

  • El yo real es lo que como marca llamamos nuestro público objetivo, aquellos que sabemos que tienen el poder adquisitivo y todas las características que los hacen perfectos para ser nuestros clientes y que sabemos se identifican con nosotros incluyendo esos clientes que ya hacen parte de nuestra marca.

  • El yo ideal en una marca en contraste con la explicación anterior, es ese cliente que sin haber comprado producto alguno se ha convertido en fan de la marca porque aspira y desea algún día poder verse y sentirse como lo que ve a través de cada publicación o de cada persona que lleva un producto de esa marca, es ese cliente que añora algún día poder comprar algo de nuestra marca pero que aun así es nuestro fan capaz de recomendarnos y seguirnos.




Hay una escena en la más reciente serie de Netflix “Emily in París” en la cual ella expresa que son precisamente esos clientes yo ideales los que ayudan a una marca a existir, porque quienes ya la compran ya saben lo que es tener esa marca, mientras que aquellos que la anhelan añoran el día en que puedan conseguir aunque sea algo mínimo o pequeño gastando sus ahorros cuando estos se los permita en esa marca de sus sueños y la verdad es que tiene mucha razón, son esos clientes aspiracionales los que también le dan vida a nuestra marca, entienden nuestra identidad y han creado en ellos mismos un significado de nuestra marca que se convierte en un deseo a cumplir.

Entender estos dos yo es entender la importancia de la conexión que como marca debemos crear con nuestros clientes, saber que va más allá de la belleza o de la calidad que ofrecemos en un producto, que debemos vender experiencias, emociones, sensaciones y un propósito o razón de ser de nuestra marca, vender un significado que sea deseable para el mercado y aunque suena repetitivo porque es un tema que todo el tiempo nos repiten es importante recalcarlo una vez más porque el deseo de nuestros clientes yo reales es muy diferente al deseo de nuestros clientes yo ideales ya que cada uno está en una realidad diferente pero ambos igual de importantes para nuestra marca, el yo real ha vivido nuestra experiencia de marca, se ha enamorado y se ha identificado con nosotros encontrando miles de razones aspiracionales que lo hacen querer volver a nosotros a diferencia de ese cliente yo ideal que añora algún día poder experimentar por sí mismo lo que imagina en su mente, dos clientes muy diferentes pero que finalmente tienen algo en común y es que ven el mundo igual que nosotros, pero si no lo entendemos ni lo tenemos en cuenta no somos capaces de descifrar el por qué nos eligen o el porqué del objeto de deseo de nuestra marca.





Decía anteriormente que todos tenemos dentro nuestro estos dos “yo” y aunque suene a un tema de análisis psicológico tiene mucho que ver con la creación de marcas por el simple hecho de que como clientes todos y cada uno de nosotros constantemente estamos comprando en marcas que respondan a cualquiera de esos dos yo, ya sea porque me identifico con algunas marcas, por lo general las que más frecuentamos, para verme como soy y en otras porque anhelo ser parte de una marca y verme como deseo.

Por supuesto para poder responder a estos dos tipos de yo no basta únicamente con construir una identidad y un ADN, debemos ser consistentes en esa misma identidad, mantenerla a lo largo del tiempo y ser coherentes con lo que prometemos como marca construyendo una imagen sólida y perdurable cuyo significado es diferente para cada cliente que tengamos, cada uno conecta de una manera distinta sin olvidar jamás que así como es importante nuestro mercado objetivo también lo son aquellos aspiracionales así que pregúntate ¿qué significas para tu yo real? y ¿qué significas para tu yo ideal?

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