• Natalia Mendoza Ballesteros

Y tú, ¿Cuánto vales?


De las cosas más difíciles y que debería ser materia obligatoria en la universidad es el aprender a cobrar, los tiempos han cambiado y para nadie es un secreto que el ser independiente, freelance o emprendedor se ha convertido en un medio para sacar adelante nuestra profesión u oficio, sin embargo, cuando se emprende en este campo y más cuando se trata de servicios aprender a cobrar puede llegar a ser un dolor de cabeza ¿Estaré cobrando mucho? ¿será muy poco? y muchas veces caemos en el error de comenzar por poco o de manera gratuita porque creemos que es la mejor manera de darnos a conocer, pero entonces ¿hasta cuando termina ese darnos a conocer?

En ese vaivén de no saber cuánto cobrar, de querer darnos a conocer y aceptar lo que vaya llegando la frustración aparece junto a la incertidumbre y el preguntarnos una y otra vez si hemos tomado la decisión correcta, un proceso por el cual personalmente he pasado constantemente y me he dado cuenta que antes de aprender a cobrar debemos aprender a VALORAR lo que hacemos, nuestras habilidades, nuestros dones, VALORARNOS a nosotros mismos.





Algo que he aprendido y que constantemente les repito es que valor no es lo mismo que precio y si somos capaces de reconocerlo en cada producto que compramos o adquirimos porque no somos capaces de verlo en nosotros mismos? el valor es aquello que nos hace diferentes, lo que podemos ofrecerle al mercado a través de nuestras habilidades, aquello que puede ser de gran ayuda para los demás y que tu estas dispuesto a ofrecer, pero para poder ofrecerlo primero debes encontrar ese valor, nadie logra vender aquello que no conoce o que no sabe a ciencia cierta qué es, y eso mismo pasa cuando nos vendemos a nosotros mismos, a nuestro trabajo y servicio, si no conozco lo que valgo como puedo hacer que otros reconozcan ese valor en mí? Así como las marcas tienen un ADN de marca nosotros tenemos una marca personal con un ADN que gestionamos desde que nacemos, características que nos hacen únicos, que nos hacen ser quienes somos pero que jamás nos sentamos a contemplar, el primer paso es ese, reconocer esas características que nos hacen ser lo que somos para entender exactamente qué es lo que vamos a ofrecer, cuánto tiempo has invertido en prepararte, en realizar cursos, estudios, en asistir a charlas y talleres para nutrir tus habilidades, el tiempo que pasas creando tu contenido para darle información de ayuda a los demás son detalles que hacen parte de ese valor, un valor que debemos abrazar fuertemente porque para hacer que otros nos valoren primero debemos atesorar ese valor propio.

Hace un tiempo la palabra colaboración perdió su contexto y se comenzó a utilizar como una manera de ofrecer alianzas sin pagos de por medio o con trueques que muchas veces no eran justas para ambas partes y cuando comenzamos a ser freelance con nuestros servicios creemos que es una excelente opción, sin embargo con el pasar del tiempo te das cuenta que es más lo que trabajas que lo que recibes de estas colaboraciones y es ahí donde aprendes que hay que dejar el miedo a un lado, por qué le tenemos tanto miedo a decir cuánto vale nuestro tiempo, nuestro trabajo, nuestro conocimiento, nuestras habilidades? Si te han buscado a ti es porque ven un gran potencial en ti así que no tengas miedo de establecer tus tarifas y en base a cada colaboración u oportunidad que surja establecer esos parámetros dejando espacio siempre a la negociación entendiendo que hay marcas o personas con diversos presupuestos y teniendo siempre presente que esas colaboraciones deben ser siempre con marcas y personas afines a tu marca personal, a tus valores y tu mercado, y entender también que quizás muchos no quieran pagar o llegar a un acuerdo, pero no por eso significa que debamos regalar nuestro trabajo ya llegaran aquellas personas que realmente valoren lo que haces.

Mi papá cuando era pequeña constantemente me decía “con el tiempo de los demás jamás se juega” y a medida que he crecido le he añadido “con el tiempo propio tampoco” y esto aplica para este tema, no juegues con tu propio tiempo, ese que has dedicado a prepararte, a estudiar, a planear, a organizar, el tiempo que has dedicado en pulir ese valor y que no es un gasto, es una inversión.


Rompe esos miedos y esos mitos creados al rededor del cobrar, es tu trabajo, es tu valor no tiene por qué darnos pena el decir cuánto vale nuestro trabajo, no importa si eres nuevo o si apenas estas empezando, pero para lograr esto debes creer en lo que vales para que otros puedan ver ese valor en ti recordando siempre el tener los pies firmes sobre la tierra.


Y tú, ¿Cuánto vales?


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