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Hablemos del fast fashion y su caída de popularidad dentro del mundo de la moda

 

 

La semana pasada hablábamos acerca de la caída de Forever 21 y las razones de la misma y una de ellas era ser una de las marcas líderes dentro de las marcas fast fashion pero ¿qué significa este término?

 

El fast fashion es un término que existe desde hace muchos años dentro del mundo de la moda y que se le conoce en español como pronta moda, sin embargo, muchos consumidores en sus inicios no tenían conocimiento del significado de la misma y el impacto que esta genera en el mundo entero.

La pronta moda o fast fashion consiste en la elaboración masiva de prendas de vestir en un gran número de repeticiones, prácticamente en esta modalidad no hablamos de colecciones ya que su producción es casi inmediata inundando las tiendas de prendas casi cada 8 días haciendo que su furor sea de manera tan rápida y masiva como su producción debido a la elaboración de prendas con las últimas tendencias sacadas de las pasarelas y de los grandes influenciadores en moda pero a un precio realmente bajo o económico, al alcance del público en general; para que entendamos un poco más de este término dentro de los grandes productores de fast fashion podemos encontrar a Forever 21, Zara, H&M, entre otros, marcas las cuales han construido su emporio debido a esta modalidad de producción que incentiva al público a obtener las ultimas prendas de moda al alcance de sus bolsillos ¿o quién no ha sido víctima de estas marcas alguna vez encontrando justo lo que necesita?  

 

 

 Imagen tomada de: https://unwindumd.wordpress.com

 

 

Sin embargo ¿por qué ha perdido su popularidad y auge? desde hace ya varios años ha salido a la luz las repercusiones que trae este tipo de producción que realmente nos afecta y nos concierne a todos como lo es en primera instancia las condiciones inhumanas y paupérrimas de trabajo a las cuales se someten sus fabricantes ya que para poder vender a precios tan excesivamente bajos para el mercado deben tercerizar su manufactura con plantas de producción ubicadas en países como Bangladesh donde la mano de obra ni siquiera alcanza para darle a estas personas una calidad de vida o por lo menos condiciones óptimas para vivir afectando incluso su salud debido a condiciones de trabajo dentro de las fábricas que realmente no son las más adecuadas pero que para estas marcas garantiza el mantener precios bajos y con ello poder vender masivamente, el conocimiento público de esta situación trajo consigo otras verdades del fast fashion como su baja calidad en productos pudiéndolo llamar también obsolescencia programada, pues estas marcas aparte de que invierten poco para garantizar precios bajos a su vez les interesa que el consumo de sus prendas sea casi diario y de esta manera poder continuar produciendo masivamente igualando el consumo a la producción lo que trae finalmente la última consecuencia que ha puesto en mayor tela de juicio esta práctica productiva como lo es su impacto ambiental, para nadie es un secreto que el producir y crear ropa requiere del uso de elementos químicos, plantas de producción que emiten cantidades enormes de agentes contaminantes al ambiente y por si fuera poco la elaboración de muchas de estas prendas requiere de usos masivos de litros de agua, el hecho que el fast fashion consista en la elaboración rápida de moda y a su vez el consumo rápido de la misma significa que diariamente estas empresas están desperdiciando recursos naturales y emitiendo gases de efecto invernadero y eso sin mencionar los elementos de desecho que caen en nuestros ríos y mares, una situación que ha llevado a considerar la industria de la moda a nivel mundial como una de las más contaminantes.

 

 Imagen tomada de: https://www.contreebute.com

 

 

 

Todos estos elementos y por supuesto muchos más son los que han llevado a que el fast fashion comience a ser cuestionado por el mercado en general y si realmente vale la pena pagar un precio tan bajo por una prenda que tristemente termina costando caro, como muchas veces les he dicho el mercado actualmente ha experimentado un despertar y es más consciente de su consumo y del impacto del mismo castigando estas prácticas y migrando a otras formas de consumo como lo es el slow fashion, la moda verde y el preferir la calidad por encima del precio sabiendo que el comprar barato muchas veces no significa la mejor opción cuando se está contribuyendo a ser parte de un problema que afecta enormemente.

 

Por supuesto esto no significa que el fast fashion llegue a su fin o que sea la principal causa del quiebre de Forever 21, pero si es una práctica que trae consigo una serie de consecuencias que afectan económicamente a quienes las practican debido a su impacto negativo y el rechazo de la misma, el caso de Forever 21 trae mucho más de fondo y si fuera solo por esto no veríamos  marcas como Zara o H&M manteniendo su auge sin embargo estas a su vez están comenzando a lanzar colecciones que contribuyan con la reducción de su impacto ambiental buscando formas más conscientes de producción entendiendo al mercado y su preocupación.

 

La moda no es solo lo que vestimos, existe mucho más de fondo que como consumidores también nos debe interesar, somos quienes decidimos que consumir y en base a ello las marcas deben amoldarse y entender las nuevas formas de consumo, es una tarea de todos el educarnos en estos temas y pensar si vale la pena pagar un precio tan bajo.

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